N.° 5

La inteligencia artificial no toma vacaciones

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LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL NO TOMA VACACIONES
El llamado a convivir con la IA tampoco descansa
Por Gabriel Torres Salazar

Sí, la IA no se fue de vacaciones. En lo que va corrido del año estuvo en el Congreso Futuro de enero, se la vio por el Festival de Viña en febrero, asistió al cambio de gobierno en marzo y estuvo en la operación renta de abril. Está en casi todo. No se detiene. Cada día y hora nacen nuevas aplicaciones que transforman industrias, profesiones y hábitos cotidianos.

Los chatbot —los más icónicos productos de la IA—, entregan una lista corta o larga de noticias, como la pidas, de cambios ocurridos recientemente; incluso, en las versiones de acceso gratuito. Por ejemplo, según estimaciones actuales, ChatGPT me dijo que en Chile el 56% de las tiendas usan IA para optimizar catálogos de productos; que el “comercio agentico” es tendencia, con agentes autómatas que negocian y compran en nombre de usuarios, cambiando prácticas del e-commerce; que más del 70% de las empresas implementan soluciones con IA en sus operaciones, en seguridad y transmisión de datos. También, que las personas, empresas y gobiernos sienten entusiasmo y nerviosismo frente a la IA.

Otros casos, más concretos, vinculados directa o indirectamente con IA, son el de un fabricante histórico de vidrio y espejos que se reconfiguró hacia fibra óptica, se adaptó a la economía virtual y aumentó de manera exponencial su facturación. O, la discusión nacional (e internacional) acerca del cable oceánico de fibra óptica que uniría Valparaíso con Hong Kong. O, la prohibición del uso de celulares en salas de clase a menores, a partir de este semestre.

Qué nos queda, sino seguir el consejo de científicos, expertos y difusores de la ciencia: Incorporar la IA a nuestro estudio y trabajo, a la recreación y descanso, al quehacer cotidiano, deseando la existencia de controles éticos y legales. Lo imperativo es que, desde el andén en que te encuentres, debes subirte al carro en marcha. No queda más.

Uno de los pioneros en IA, el científico informático alemán Jurgen Schmidhunder, conocido mundialmente por su trabajo en el campo de la inteligencia artificial generativa (IAG), el aprendizaje profundo y las redes neuronales artificiales, ilustra sobre estos temas y su experiencia. En una clase magistral de 9 minutos de exposición y 52 de respuestas a preguntas del auditorio se refiere al asunto. Tuve oportunidad de oírla y verla en uno de sus podcat: (https://www.youtube.com/watch?v=Q6BclIP5QBQ).

Comienza contando que, cuando niño quería ser físico como su ídolo Albert Einstein, más tarde pensó en crear un científico artificial que supiera mucho y fuera de superación continua, para resolver problemas de todo tipo. Su madre, primero, y compañeros de universidad, luego; le dijeron que estaba loco, que no era posible la inteligencia artificial. Eran los años 70´ y 80´. En los 90´, él y sus alumnos de doctorado publicaron artículos sobre sus avances en redes neuronales artificiales.

Pocos creyeron, pero la investigación, descubrimientos y aplicaciones se había desatado. Hoy esos algoritmos “viejos” sirven y han abierto el camino a la reproducción y autorreplicación; o sea, a la inteligencia artificial generativa que estamos conociendo y usando.

En seguida, el científico explicó lo que llamó “el truquito” GPT para comprender y hacer funcionar e interactuar las redes neuronales artificiales, acrónimo con que la firma OpenAI bautizó el primero y más conocido chatbot: ChatGPT (donde G=generativa, P=preentrenamiento, T=transformador).

Luego, con un ejemplo de teoría de sistemas conocido, ilustró como unas redes de neuronas artificiales captan datos de entrada, se procesan en una “caja oscura” para el saber del hombre y neuronas artificiales de salida entregan lo deseado, a semejanza del proceder de las neuronas naturales cerebrales y sus sinapsis. Claro y sencillo ¡fantástico!

A continuación, respondió preguntas de los asistentes acerca de aprendizaje profundo, salud y prolongación de la vida, personas más felices, cambio climático, expansión al universo, científicos artificiales, impactos en la humanidad y el cotidiano, entre otras. Sobre qué estudiar recomendó ir por lo que la IA no hace o se le dificulta —en la fase de transición en que estamos—. De hecho, lo que hacemos con las manos, el cuerpo, lo físico, a los robots se les dificulta, igual que lo que hace un niño con su pelota. Así mismo, debe aprender de la disciplina preferida, claro está.

Al final consultado, como precursor de la IAG y los resultados de sus estudios sobre redes neuronales artificiales, qué le diría al joven Jurgen de hace 50 o 60 años, acerca de sus logros. La respuesta fue: “no me lo puedo creer, es igual a lo que predije”.

Esto de la inteligencia artificial generativa no es una moda tecnológica, debemos aprender a convivir con ella sin perder autonomía. Abogar por normas legales y morales ex antes. Usarla, sin que ella te use. Y, de tiempo en tiempo, eso sí, hacer uso de tus vacaciones. Sería lo inteligente.